Las Hermanas de la Cruz

 Las Hermanas de la Compañía de la Cruz
La continuación de la Obra de Madre Angelita
Servir a los Pobres exige un buen temple de virtud
Para tareas grandes, Dios sigue llamando

Sor Angela de la Cruz

Las Hermanas de la Compañía de la Cruz
Hermanas de la Compañía de la Cruz.

Congregación religiosa fundada en Sevilla el 2 de agosto de 1875 por Sor Ángela de la Cruz. Es de Derecho Pontificio, aprobada por San Pío X en 1904, y su nombre, según aparece en el registro de Congregaciones, reza así: "Hermanas de la Compañía de la Cruz de Sevilla".

Cuando en 1925 se cumplieron los primeros cincuenta años de la fundación del Instituto Sor Ángela escribió en su "Carta de año" a las Hermanas cuál era su anhelo para este tiempo nuestro: "Y después de los cien años, la (persona) que vea una Hermana de la Cruz pueda decir: Se ve a las primeras, el mismo hábito exterior y el mismo interior; el mismo espíritu de abnegación, el mismo de sacrificio... Son las mismas, la providencia para los pobres; dan de comer al hambriento, visten al desnudo, buscan casa a los peregrinos, visitan a los enfermos, los limpian, los asean, los velan sacrificando su reposo.

Convento de las Hermanas de la CruzSon todas para los pobres, mirándolos no sólo como hermanos, sino como señores, y los acompañan y están con ellos a su lado......

Alguna vez la opinión de personas sensatas que consideraban excesivo el clima de sacrificio característico de la Compañía de la Cruz hizo temer que el Instituto naufragara a corto plazo. Sor Ángela tranquilizó a las Hermanas: "Eso en vosotras está, si sois fieles al espíritu (la Compañía) durará hasta el fin de los tiempos". Pero no les disimuló la seria advertencia de que, si fallaban, el Instituto "podrá desaparecer como la sal en el agua". Insistía en la fidelidad: "Que cuando celebren el primer centenario, quienes hayan conocido a las presentes y vean a las de ese tiempo puedan decir: Son las mismas, y en las presentes de hoy vive en todo su rigor el espíritu de las primeras".

- pulse en la imagen para ver la portada del Diario ABC conmemorando el centenario de la fundación de las Hermanas de la Cruz -Y así es. Las Hermanas de la Cruz, hijas de tan buena Madre, procuran ajustar en el tiempo presente sus pasos a las huellas que ella dejó.

En el capítulo primero de sus Constituciones, que fueron aprobadas también por San Pío X en 1908, se expresa que "El fin especial o distintivo de esta Congregación, es promover con la divina gracia la salvación de las almas entre los pobres, a quienes las Hermanas considerarán y amarán como a sus amos y señores. Por ganar sus almas aplicarán su vida apostólica a la visita diaria de enfermos necesitados a domicilio, asistiéndolos en sus necesidades espirituales y materiales. Y también, a la gratuita y cristiana educación de niñas pobres, en internados de huérfanas y en escuelas diurnas y nocturnas". En otro lugar. "Y con el lenguaje mudo del ejemplo llevando una vida voluntariamente pobre y austera, en la realización de sus apostolados de caridad".

Dirección del Convento: C/ Santa Ángela de la Cruz, 4. - 41003 Sevilla

Sor Angela de la Cruz

Las Hermanas de la Compañía de la Cruz continúan la Obra de Madre Angelita

Madre Angelita junto a las Hermanas de la CruzReunió a gente joven. Las entusiasmó en la entrega al servicio de los humildes, haciéndose ellas pobres con los pobres. Las Hermanas de la Compañía de la Cruz así se llama su obra.

Atender a los enfermos abandonados y solos: acompañándolos en sus propias casas, velándolos, curándolos, visitándolos, llevándoles el consuelo de alguien que los quiere y se preocupa por ellos.

Ayudar a los pobres: orientándoles en sus problemas y acercándoles el consuelo de las virtudes cristianas. Ser en el mundo un testimonio de desprendimiento, de pobreza, de humildad, que llame un poco la atención entre tanto egoísmo, lujo y despilfarro.

Proteger y enseñar a la niñez abandonada: crearles un ambiente donde crezcan con alegría y esperanza.

Tarea urgente que ocupa a las Hermanas de la Cruz.

Sor Angela de la Cruz

Servir a los Pobres exige un buen temple de virtud

Hermanas de la Cruz

La vocación de caridad con los hermanos necesitados pide ser atrevidas.

Sobre todo pide:

a) Un seguimiento enamorado de Jesucristo y su evangelio. No se entiende la entrega de Sor Ángela sino por esto:

"Tú eres la vida de mi vida, el alma de mi alma, la alegría de mis alegrías, el gozo de mi gozo. Tú eres mi todo. Tú eres mi gloria". (Escritos íntimos, p. 260)

b) Una constante renuncia al propio yo.

"Nuestro país es la cruz, en la cruz voluntariamente nos hemos establecido y fuera de la cruz somos forasteras" (Santa Ángela, Carta 19-2-1885)

c) Una vida de auténtica pobreza, que te deja libre de todo para entregarte a todos.

"La pobreza, llevada a su mayor perfección, pone al alma en una desnudez tan completa de lo terreno, que parece que no toca con los pies a la tierra". (Santa Ángela, Carta anual 1916)

Sor Angela de la Cruz

Para tareas grandes, Dios sigue llamando

La vocación - la llamada de Dios - nos busca por los caminos más normales de la vida.

Se sirve de nuestra experiencia, de los ejemplos que vemos, de los sucesos que presenciamos.

Cuando vemos tantos hermanos necesitados, sentimos la invitación de Dios:

"Pasando Jesús junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que estaban echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: SEGUIDME". (Marcos 1,16-17)

Y es la hora de planteárselo con sinceridad y responder con valentía:

«Ellos dejaron inmediatamente las redes y lo siguieron»

               Convento de las Hermanas de la Cruz

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