La Quinta Angustia

Pasos: Uno

Pontificia y Real Hermandad y Archicofradía de Nazarenos del Dulce Nombre de Jesús, Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo y Quinta Angustia de María Santísima Nuestra Señora. 

Capilla del Dulce Nombre de Jesús. Real Parroquia de Sta. Mª Magdalena

 

Esta Hermandad tiene su origen en dos antiguas Cofradías de Penitencia, en la del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo y Quinta Angustia de María Santísima, y en la del Dulce Nombre de Jesús.

La primera de ellas, se funda en los alrededores del año 1500 y recibe la aprobación de sus Reglas el año 1541, en su sede canónica en la Iglesia del Convento y Casa Grande del Carmen. Allí residió durante siglos, recibiendo abundantes privilegios de la Comunidad Carmelita, haciendo estación penitencial cada Jueves Santo, en que sacaba dos pasos, el primero de ellos alegórico, consistente en un sol eclipsado y otros jeroglíficos. Tenía Capilla propia en el citado templo conventual. En el año 1818 recibe el título de Real y queda agregada a la Real de Luz y Vela de la Capilla del Palacio Real de Madrid.

El Arzobispo de Sevilla, D. Cristóbal de Rojas y Sandoval, fundó la segunda de ellas, la del Dulcísimo y Santísimo Nombre de Jesús y Primera Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, contra los Votos y Juramentos, en la Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir, aprobándose sus Reglas en 1574. Como las hermandades erigidas con esta advocación fuesen exclusivas de la Orden de Predicadores, el Prior del Monasterio Dominico de San Pablo, consiguió que se trasladase a este Convento en el año 1587, donde adquiere en ese mismo año Capilla propia.

Ambas hermandades, de las que se conservan sus Reglas Fundacionales, se unen en el año 1851, siendo refrendada dicha fusión, por el Cardenal Judas José Romo, Arzobispo de Sevilla, quedando la Corporación establecida en su Capilla del Dulce Nombre de Jesús, contigua a la Real Parroquia de Santa María Magdalena.

En el año 1878 es agregada a la Basílica Lateranense de Roma y desde 1879 tiene el título de Pontificia y Archicofradía, otorgado por el S.S. el Papa León XIII, habiendo recibido a lo largo de sus siglos de existencia numerosas Bulas y privilegios de diversos Pontífices.

Fueron sus Hermanos Mayores Honorarios, Reyes e Infantes de España, D. Fernando VII, Doña Isabel II, los Duques de Montpensier y D. Juan de Borbón, Conde de Barcelona, Hermano Mayor efectivo lo fue D. Luis Felipe de Orleáns y Borbón, Duque de Orleáns, Delfín del Trono de Francia, entre los años 1916 y 1926.

Igualmente desde finales del siglo XVIII pertenecieron a ella personas relevantes de las artes, las letras, la cultura y de la sociedad sevillana. También perteneció a ella el insigne escultor Juan Martínez Montañés y su esposa Ana de Villegas, que fueron recibidos como hermanos en 1592.

La Capilla en la que se encuentra establecida la Archicofradía, formaba parte de la Iglesia Conventual de San Pablo y data su construcción en el año 1248. Con posterioridad y al elevarse el nuevo templo en 1692 es respetada, restaurándose por el celebre arquitecto Leonardo de Figueroa y Reina. Está cerrada por tres espléndidas y valiosísimas cúpulas, en las que destaca particularmente la central con pinturas similares a las de la Capilla de San Gregorio de la Concepción Franciscana de Toledo. Restos de antiquísima azulejería componen sus zócalos y valiosas pinturas y esculturas la completan, sumándose todo ello al gran tesoro artístico que se contiene en el resto del Templo Parroquial. Su altar principal fue obra de Juan Pérez Calvo en el año 1948, y en él se encuentran expuestos a la veneración sus Sagrados Titulares.

La preciosa Imagen del Dulce Nombre de Jesús, que en la antigüedad iba en su "paso", bendiciendo los atributos de la Pasión que le presentaban unos ángeles, y que actualmente procesiona sobre un templete tallado y dorado diseñado por el que fuese hermano Joaquín Bilbao Martínez en 1923, es obra de Jerónimo Hernández de la Estrada en el año 1582, autor así mismo del Cristo Resucitado, que sobre peana dorada ocupa lugar en un lateral de la Capilla.

Las Imágenes Sagradas que procesionan cada tarde de Jueves Santo, representan el momento en que el Señor es descendido de la Cruz por los Santos Varones, José de Arimatea y Nicodemus, quienes desde sendas escaleras apoyadas en el madero, sostienen el sudario del que pende el Cuerpo inanimado del Salvador. Al pié de la Cruz, la Virgen, San Juan y también las Marías y la Magdalena de rodillas, que sujetan la sábana en que han de envolver a Jesús. La talla del Santísimo Cristo del Descendimiento es atribuida a Pedro Roldán en el año 1659, siendo el resto de las Imágenes, igualmente atribuidas a este escultor, o bien a Pedro Nieto. La Imagen de la Santísima Virgen es obra del escultor y hermano Vicente Rodríguez-Caso, que la tallase en 1932, y que con anterioridad había restaurado en profundidad la casi totalidad del Misterio.

Los extraordinarios bordados que lucen todas las figuras sagradas, son de su hermano bordador Antonio del Canto y de su esposa Teresa del Castillo, todas ellas de finales del XIX, complementados por otros del taller de Carrasquilla de principios del presente siglo.

Estas Imágenes son portadas en un soberbio paso con canastilla de tipo renacentista, con tallados barrocos fundidos en bronce, de grandes dimensiones, pues es el de mayor anchura de la ciudad, y que sobre proyecto del que fuese académico y hermano de la Cofradía, Cayetano Sánchez Pineda, diseñase Pedro Domínguez en el año 1900.

Los faroles que lo alumbran están inspirados en los de nave de D. Juan de Austria en Lepanto. Los Evangelistas, arcángeles, escudos y relieves que lo adornan fueron obra del escultor Emilio Bartolomé, y su fundición se llevó a cabo en los talleres de Masriera y Campíns de Barcelona, estrenándose en la Semana Santa de 1904. El llamador, que representa un dragón rampante, fue modelado por el que fuese Consiliario de la Hermandad y renombrado escultor Joaquín Bilbao Martínez.

Destaca en manera espacial el original y valioso juego de insignias, bordados de éstas y ornamentos de su acompañamiento. Las primeras son de plata de ley casi en su totalidad, de gran mérito artístico; Jesús Domínguez, Juan Fernández, Vicente Martín Cartaya, Juan Borrero, Armenta, Isaura, Fernando Marmolejo, Jorge Ferrer y José Jiménez, son sus orfebres, destacando los últimos como autores de los espléndidos ciriales, incensarios, naveta, Cruz de Guía, faroles alzados y varas de la presidencia.

Sus bordados fueron efectuados, desde los que hiciese Teresa del Castillo, por los talleres de Carrasquilla, Santa Paula y Guzmán Feu y Rincón, autores del espléndido juego de dalmáticas.

TÚNICAS: Las túnicas de los nazarenos son moradas de capa, con el anagrama JHS sobre el costado izquierdo de ésta, bocamangas de lanilla marfil con botonadura morada en sus sotanas, que ciñen con cíngulo de la misma tela y color, y sandalias color avellana sobre calcetín negro. Los penitentes portan cruces arbóreas y la Música de Capilla que le acompaña interpreta los Salmos penitenciales del Miserere de Otoño. Esta Hermandad y Archicofradía ha participado en todas las procesiones magnas del Santo Entierro celebradas.

Dirección Web: http://www.laquintaangustia.org/

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