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Formación > Vivir de la Palabra de Dios. Vol I. El Antiguo Testamento

Vivir de la Palabra de Dios

Plan de formación para Hermandades y Cofradías

de la Diócesis de Sevilla

Vol. I. El Antiguo Testamento

 

Tema I: ACERCARSE A LA PALABRA ES ACERCARSE A DIOS.

Tema II: LA HISTORIA HUMANA, UNA HISTORIA DE SALVACIÓN.

Tema III: PROFETIZA, HIJO DE HOMBRE.

Tema IV: DAME, SEÑOR, LA SABIDURÍA ASISTENTE DE TU TRONO.

Tema V: TODO ESTO ERA SOMBRA DE LO QUE TENÍA QUE VENIR.

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Tema V: Todo esto era sombra de lo que tenía que venir.

5.1. Motivación del Tema.

5.2. Iluminación del Tema.

5.3. Referencia Doctrinal.

5.4. Nuestro acercamiento a la Palabra.

5.5. Nos preguntamos.

5.6. Tomamos algún compromiso.


 

Ir al inicio de la página 5.1.- Motivación del Tema

5.1.1. No es del todo raro ni infrecuente encontrar cristianos ,’católicos' que tienen poco conocimiento y hasta poco aprecio al Antiguo Testamento. De hecho, cuando se quiere decir de alguien que es muy atrasado o anticuado, se afirma de él que «es más viejo que el Antiguo Testamento».

5.1.2. Uno de los motivos de semejante actitud puede ser el anti‑judaísmo' que durante siglos ha imperado en él ámbito de la iglesia por aquello de que fueron los judíos los que de hecho mataron a Jesús. Esta nota negativa ha marcado fuertemente a los cristianos durante siglos.

5.1.3. Por eso, Antiguo y Nuevo Testamento se han percibido no sólo como realidades diferentes o simplemente yuxtapuestas, sino incluso como totalmente antitéticas y contradictorias entre sí.

5.1.4. Hoy, superado ampliamente el tradicional antisemitismo reinante en la iglesia, el mayor y mejor conocimiento de la Sagrada Escritura permite acercarse al Antiguo Testamento con una visión notablemente cambiada.

5.1.5. Son varios e importantes, en efecto, los motivos para rectificar, reconducir y reorientar nuestra forma de pensar en relación con el Antiguo Testamento:

‑ La automanifestación de Dios a los hombres que llamamos Revelación divina, es una realidad que se va realizando progresivamente a lo largo de toda la historia, sin roturas, sin espacios o momentos vacíos, sin hiatos, sin solución de continuidad.

- Además, la historia de la salvación, que es fundamentalmente lo que nos 'cuenta' la Sagrada Escritura, es igualmente una historia que no sufre cortes, parones, fosos, espacios vacíos. La historia de la salvación, como la historia misma, es una realidad continua, aunque en una línea claramente progresiva y ascendente hasta llegar a su verdadera plenitud, Cristo, en quien llegó a la humanidad lo verdaderamente nuevo y definitivo.

- Jesús mismo, refiriéndose a la historia de la salvación vivida por el pueblo de Israel, afirmó con toda claridad: «no penséis que he venido a abolir las enseñanzas de la ley y los profetas: no he venido a abolirlas, sino a llevarlas hasta sus últimas consecuencias» (Mt 5,17).

5.1.6. ¿En qué relación está, pues, el Antiguo Testamento respecto al Nuevo?


Ir al inicio de la página5.2.- Iluminación del Tema

5.2.1. Hay que señalar, en primer lugar, que Jesús, a lo largo de su vida y de sus enseñanzas, hizo frecuentes alusiones a la ley, a los profetas y, en general, a toda la enseñanza de la Escritura: «¿qué dicen las Escrituras?» «¿qué lees en las Escrituras?» Son interrogantes fáciles de descubrir en labios de Jesús (cf. Mt 21,42; 22,23‑32; Lc 10,25‑28).

5.2.2. Existe, no obstante, y es forzoso reconocerlo con toda objetividad, una clara contraposición entre el Antiguo Testamento personificado en Moisés, el gran Profeta y Legislador, y el Nuevo Testamento, personificado por Cristo, el verdadero y definitivo Profeta, que da ‑con la autoridad plena recibida directamente del Padre (Mt 28,18)~ una Ley auténticamente «nueva»: grabada, no en tablas de piedra, sino en lo más profundo del corazón del hombre: la Ley del Amor: cf. Mt 5,17‑48. («Oísteis que se dijo..., pero yo os digo»)

5.2.3. El evangelista Mateo ‑no sólo él: también los otros evangelistas‑, es particularmente sensible al hecho de encontrar en Cristo el cumplimiento de «aquello que se dijo por el (los) Profeta(s): cf. Mt1,22‑23; 2,5‑6.15.17‑18.23; 3,1‑3; 4,4‑11.14‑16; 8,17; 11,10; 12,7‑8.1621; 13,14‑15.34‑35; 15,7‑9; 21,4‑5.13.15‑17).

5.2.4. Los primeros cristianos, comenzando por los propios Apóstoles, fueron muy conscientes de ser continuadores «renovados» del antiguo Israel:

• Discurso de Pedro: Hch 3,12‑26.

• Discurso de Esteban: Hch 6,8~50.

• Discurso de Pablo: Hch 13,13‑47.

5.2.5. El Antiguo Testamento tiene, por consiguiente una dirección bien concreta, un finalismo bien claro y determinado, una orientación innegablemente hacia algo (mejor, hacia Alguien que le da su total justificación, su significado más hondo, su sentido más pleno.

Se puede afirmar, que el Antiguo Testamento no encuentra su fin en sí mismo: al igual que la aurora tiende hacia la plenitud solar del medio día, de forma semejante, el Antiguo Testamento fue un creciente alborear de la automanifestación de Dios (Revelación) hasta llegar a la plena manifestación de sí mismo en Cristo.

5.2.6. Cristo es el objetivo, la meta, el sentido último, la plena luz de la cual hablaba y hacia la cual tendía, en definitiva, la Revelación recogida en los escritos del Antiguo Testamento. Sin esa esencial perspectiva cristológica, el Antiguo Testamento pierde su sentido fundamental, quedando reducido a un conjunto de escritos de indudable belleza y grandiosidad, incluso épica, pero carentes del hilo conductor, del alma que los unifica y les marca su verdadero y único finalismo: la persona de Cristo.

5.2.7 Efectivamente, los grandes Temas presentes en el Antiguo Testamento, van creciendo y clarificándose constantemente, hasta llegar a su planificación en el Nuevo Testamento. Su planificación consiste en hacerse realidad personal en Cristo, y por participación en Él, en los que «son de Cristo». Dios, la Ley, la Alianza, el Éxodo, la marcha por el desierto, el Templo, la Liberación, la Salvación, la Pascua, son otros tantos puntos de la historia de la salvación presentes en el antiguo Testamento que cobran en el Nuevo su sentido más pleno y cumplido.


Ir al inicio de la página5.3.- Referencia Doctrinal.

5.3.1. Concilio Vaticano II:

«La economía de la salvación, anunciada, contada y explicada por los escritores sagrados, se encuentra, hecha palabra de Dios, en los libros del Antiguo Testamento; por eso dichos libros inspirados conservan siempre su valor: Todo lo que está escrito, se escribió para enseñanza nuestra; de modo que, por la perseverancia y el consuelo de las Escrituras, mantengamos la esperanza (Rom 15,4), (DV 14).

«El fin principal de la economía antigua era preparar la venida de Cristo, redentor universal, y de su reino mesiánico, anunciarla proféticamente (cf. Lc 22,44; Jn 5,39 ; IPe 1,10), representarla con diversas imágenes (cf. 1 Cor 10, 11) Los libros del Antiguo Testamento, según la condición de los hombres antes de la salvación establecida por Cristo, muestran a todos el conocimiento de Dios y del hombre y el modo como Dios, justo y misericordioso, trata con los hombres. Estos libros, aunque contienen elementos imperfectos y pasajeros, nos enseñan la pedagogía divina. Por eso los cristianos deben recibirlos con devoción, porque expresan un vivo sentido de Dios, contienen enseñanzas sublimes sobre Dios y una sabiduría salvadora acerca del hombre, encierran tesoros de oración y esconden el misterio de nuestra salvación» (DV 15).

«Dios es el autor que inspira los libros de ambos Testamentos, de modo que el Antiguo encubriera el Nuevo, y el Nuevo descubriera el Antiguo. Pues aunque Cristo estableció con su sangre la nueva alianza (cf. Lc 22,20; ICor 11,25), los libros íntegros del Antiguo Testamento, incorporados a la predicación evangélica, alcanzan y muestran su plenitud de sentido en el Nuevo Testamento (cf Mt 5,17; Lc 24,27; Rom 16,26‑26; 2Cor 3,14‑16) y a su vez lo iluminan y lo explican» (DV 16).

5.3.2. Autores varios:

«Dos de los ejes más constantes y presentes en todo el Antiguo Testamento son los expresados en las fórmulas promesa‑realización y profecía‑cumplimiento. Podríamos decir que todo el Pentateuco, las dos grandes obras históricas del Deuteronomista y del Cronista, así como la mayoría de los escritos proféticos han sido estructurados a partir de esos ejes o los convierten en sus contenidos fundamentales» (AA‑VV., La Biblia, La Casa de la Biblia, Madrid 1992, p. 14).

«Los textos apocalípticos y mesiánicos convierten al Antiguo Testamento en una obra abierta a futuras realizaciones y cumplimientos. jesús y la primera Iglesia releerán toda la Escritura en esta última clave: el Antiguo Testamento se convierte así en anticipación, promesa y profecía de la decisiva intervención de Dios acaecida en la vida, muerte y resurrección de jesucristo. Esta nueva alianza (testamento) es, finalmente, cumplimiento, plenitud y superación de la antigua alianza (testamento)» (AA. VV., La Biblia, La Casa de la Biblia, Madrid 1992, p. 14).

«Las Escrituras de Israel son releídas por jesús y a la luz del misterio de jesús como Escrituras que encuentran en él su cumplimiento. En este sentido se las puede aceptar como Escrituras cristianas, y no sólo recordadas como palabra de Dios para el pueblo de Israel. Así se convierten en 'Antiguo Testamento' (la fórmula, referida a las Escrituras, en 2Cor 3,14)» (T.Cetrini, Escritura, en Nuevo Diccionario de Teología Bíblica, Madrid 1990, p.519).

En los orígenes del paso de la tôrah a Cristo ,está el modo mismo de aceptar Jesús sinceramente las Escrituras de Israel y su autoridad, aunque afirmando la autoridad de su propia persona como más originaria que ellas y como clave para la inteligencia de su verdad, (T.Cetrini, Escritura, en Nuevo Diccionario de Teología Bíblica, Madrid 1990, p.520).

 


Ir al inicio de la página5.4.- Nuestro acercamiento a la Palabra.

Carta a los Gálatas: «Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: Abba (Padre). Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y, si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios» (4,4‑7).

Carta 2 a los Corintios: «Aquel agente de muerte (la Ley) letras grabadas en piedra‑ se inauguró con gloria, tanto que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés, 'por el resplandor de su rostro', caduco y todo como era. Pues cuánto mayor no será (Cristo) la gloria de los que es agente del Espíritu. Si el agente de la condena (Moisés) tuvo su esplendor, cuánto más intenso será el esplendor del agente de la rehabilitación (Cristo). Y de hecho, el esplendor aquel ya no es tal esplendor, eclipsado por esta gloria incomparable; pues si lo caduco (la Ley) tuvo su momento de gloria, cuánto mayor no será la gloria de los permanente, (3,7‑11).

Carta 1 a los Corintios: «No quiero que ignoréis que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual (el maná); y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo hicieron nuestros padres. No protestéis como protestaron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador. Todo esto les sucedía como un ejemplo: y fue escrito para escarmiento, nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades» (10, 1‑6. 10‑12).

Profeta Ezequiel: «Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu y haré que caminéis según mis preceptos y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios» (36,25‑28).

Génesis: «Cuando Abraham tenía noventa y nueve años, se le apareció Yahvéh y le dijo: Yo soy Él‑Shadday, anda en mi presencia y sé perfecto. Yo establezco mi alianza entre nosotros dos, y te multiplicaré sobremanera. No te llamarás más Abraham, sino que" tu nombre será Abraham, pues padre de muchedumbre de pueblos te he constituido. ... Dijo Dios a Abraham: 'Guarda, pues, mi alianza, tú y tu posteridad, de generación en generación» (17,1‑3.9‑10).

Éxodo: Tomó Moisés la mitad de la sangre y la echó en vasijas; la otra mitad la derramó sobre el altar. Tomó después el libro de la Alianza y lo leyó ante el pueblo que respondió: 'Obedeceremos y haremos todo cuanto ha dicho Yahvéh. Entonces tomó Moisés la sangre, roció con ella al pueblo y dijo: `Esta es la sangre de la Alianza que Yahvéh ha hecho con vosotros, según todas estas palabras» (24,6‑8).

Jeremías: «He aquí que vienen días en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una Alianza nueva. No como la que hice con vuestros padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto: ellos, aunque yo era su Señor, quebrantaron mi alianza. Sino que así será la Alianza que haré con ellos después de aquellos días: meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo» (31,31‑33).

Evangelio de Lucas: «Y tomando pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía. Después de cenar, hizo lo mismo con la copa diciendo: Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros» (22,19‑20).

Hechos de los Apóstoles: Todos los Profetas, desde Samuel en adelante, hablaron también anunciando estos días. Vosotros sois los herederos de los Profetas y de la Alianza que hizo Dios con vuestros padres, cuando le dijo a Abrahán: 'Tu descendencia será la bendición de todas las razas de la tierra Por vosotros en primer lugar suscitó Dios a su siervo y lo envió para que os trajera esa bendición» (3,23‑26).


Ir al inicio de la página5.5.- Nos preguntamos.


- ¿Qué preguntas ha suscitado en nosotros el estudio de este Tema?

Anota aquí:

 

 

 

 

Salmo 102 (101)

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre.

Bendice, alma mía al Señor, y no olvides sus beneficios.

El perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades;

él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura;

él sacia de bienes tus anhelos, y como un águila se

renueva tu juventud.

El Señor es compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia;

no está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo;

no nos trata como merecen nuestros pecados,

ni nos paga según nuestras culpas.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,

se levanta su bondad sobre sus fieles;

como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros

nuestros delitos.

Como un padre siente ternura por sus hijos,

siente el Señor ternura por sus fieles;

porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que

somos de barro.

 


Ir al inicio de la página5.6.- Tomamos algún compromiso.

 

5.6.1. A nivel de Hermandad

 

5.6.2. A nivel personal

 

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