Formación

Formación > Vivir de la Palabra de Dios. Vol I. El Antiguo Testamento

Vivir de la Palabra de Dios

Plan de formación para Hermandades y Cofradías

de la Diócesis de Sevilla

Vol. I. El Antiguo Testamento

 

Tema I: ACERCARSE A LA PALABRA ES ACERCARSE A DIOS.

Tema II: LA HISTORIA HUMANA, UNA HISTORIA DE SALVACIÓN.

Tema III: PROFETIZA, HIJO DE HOMBRE.

Tema IV: DAME, SEÑOR, LA SABIDURÍA ASISTENTE DE TU TRONO.

Tema V: TODO ESTO ERA SOMBRA DE LO QUE TENÍA QUE VENIR.

Descargar Texto en Formato PDF

Formación

Tema IV: Dame, Señor, la sabiduría asistente de tu trono.

4.1. Motivación del Tema.

4.2. Iluminación del Tema.

4.3. Referencia Doctrinal.

4.4. Nuestro acercamiento a la Palabra.

4.5. Nos preguntamos.

4.6. Tomamos algún compromiso.


 

Ir al inicio de la página 4.1.- Motivación del Tema

4.1.1. El hombre occidental, un hombre en la actualidad corroído por el consumismo más feroz, es un hombre que ha perdido en gran medida el gusto y hasta el sentido de la poesía: todo lo que no se pesa, se mide, se cuenta con el realismo más feroz, suena a «música celestial Se ha perdido la capacidad de interpretar el sentido simbólico, sugerente, metafórico, un sentido que esté más allá de lo que se dice, de lo que se oye. Hablamos y oímos con un 'literalismo' que empobrece totalmente a la realidad. La poesía, en realidad, es «cosa de pocos». Los pueblos orientales, por el contrario, eran pueblos ‑y lo siguen siendo‑ que encontraban en el lenguaje poético la forma normal y más connatural para acercarse a la realidad lo más profundamente.

4.1.2. Por otra parte, ese mismo consumismo exacerbado, nos ha llevado a perder o al menos a transformar, corrompiéndolo con mucha frecuencia, el sentido de la sabiduría. ¿Quién es para no pocos hombres occidentales, particularmente jóvenes, un hombre sabio? El que sabe engañar a los otros, el que sabe aparentar lo que no es, el que sabe hacerse rico a cualquier precio, el que trabaja poco y gana mucho, el que lo pasa lo mejor posible exponiendo lo menos posible...

4.1.3. Y sin embargo, la comunicación de Dios con el hombre, comunicación que es la fuente de la verdadera Sabiduría para el propio hombre, se ha hecho ‑en gran parte‑ en un lenguaje profundamente bello, sugerente, evocador, lleno de imágenes, de metáforas, de figuras literarias riquísimas en significado: en una palabra, en un lenguaje poético.

4.1.4. Y así, el amor de Dios a la humanidad y a su pueblo en particular, se presenta como una relación esponsal existente entre el esposo y la esposa. El poder de Dios creador se ha pintado como un Dios «señor de terribles tormentas» que descuajan árboles inmensos. La fidelidad de Dios a los humildes y sencillos frente a la arrogancia de los prepotentes, se presenta como un Dios «guerrero», como un «héroe que sale triunfante de su alcoba». La trascendencia inalcanzable de Dios se ha plasmado en la figura de un Dios que vive, en el cielo de los cielos»; el Dios, conocedor profundo del hombre, es presentado como el que,,ha tejido al propio hombre en el seno de su madre

4.1.5. Resulta importante, por todo esto, acercarse a los escritos inspirados que se conocen bajo la denominación de Libros poéticos y Libros sapienciales. Descubrir, por una parte, el único y auténtico mensaje de salvación de Dios bajo el ropaje de una riqueza poética comparable a la que produjeron los pueblos más cultos de la antigüedad; y, por otra, encontrar en Dios el principio y la certeza de esa sabiduría humana y trascendente tras la cual corre el hombre desde su más tierna infancia (basta ver los innumerables «¿por qués?» que plantean los niños a sus padres desde que apenas saben hablar..), ponen de relieve la importancia de estos escritos en los que la Revelación ha salido al frente del propio hombre.


Ir al inicio de la página4.2.- Iluminación del Tema

4.2.1. Israel estaba situada en un entorno de pueblos culturalmente muy evolucionados en los que las expresiones líterarias en forma de poesía tenían una importancia enorme: Mesopotamia y Egipto principalmente. Por eso, no resulta nada extraño que cuando, asentado el pueblo hebreo en Canaám comienza a poner por escrito las viejas tradiciones orales transmitidas de padres a hijos durante generaciones, lo haga precisamente como lo hacen casi todos los pueblos: en poesía. Baste pensar en los romances que cantan en forma de poesía las historias de un pueblo.

4.2.2. De ahí que los textos en forma poética, como vehículo de expresión del mensaje revelado, suponen casi la mitad de toda la extensión del AT: la poesía tiene una importancia grande en los escritos revelados judeo‑cristianos.

4.2.3. Además de este aspecto, en la Biblia encontramos otros escritos con una finalidad explícitamente de 'enseñar el camino de Dios': son los llamados 'Libros sapienciales'.

4.2.4. Tenemos así un conjunto de:

4.2.5. Importancia especial tienen, sobre todo por el uso que desde siempre ‑comenzando por el mismo jesús y siguiendo por la primera comunidad cristiana‑, ha hecho de ellos la Iglesia, los Salmos. Son un conjunto de 150 cantos (redactados en poesía), de muy diversa procedencia (algunos incluso de origen pagano, egipcio o persa adoptados por Israel y dedicados a Yahvéh su único Dios), de autores muy diversos y de épocas igualmente diversas, anteriores algunos a la existencia del mismo Israel. Los Salmos son oración poética.

4.2.6. Hay muchas clases de Salmos para las diversas situaciones personales o comunitarias:

* alabanza (8; 98; 104); * acción de gracias (30; 116); * alabanza a la Ley de Dios (19; 119); * meditación profunda sobre la Historia de la salvación (78; 105; 106); súplica (38; 88; 130); * para las celebraciones litúrgicas (15; 24); exhortaciones a actuar con rectitud de corazón y justicia (50; 81); * cantos dedicados a Yahvéh como rey (24; 29; 96‑99); * cantos a Jerusalén, la ciudad santa (46; 48; 76; 87; 132); * exaltación del rey humano en cuanto Ungido del Señor (2; 21; 45; 101).

4.2.7. En las Biblias se encuentra una doble numeración de los salmos: una de ellas entre paréntesis. Esto se debe a que, a partir del salmo 10, la Biblia hebrea da una numeración y la traducción latina hecha por san jerónimo en el s. IV, conocida como Vulgata, da, justamente a partir de ese salmo 10, una numeración diversa.

4.2.8. La Escritura, afirma San Pablo, es útil para enseñar (2Tim 3,16). Y en efecto, encontramos una serie de enseñanzas en Escritos llamados 'sapienciales'. Estos Libros o Escritos sapienciales centran sus enseñanzas sobre la Teología de la creación, sobre la sabiduría y el orden del mundo, sobre el destino individual del hombre y la retribución en vida o después de la muerte. En ellos se encuentra también un aspecto particularmente llamativo: la personificación de la sabiduría: Sab 8,2‑18; Eclo 14,22‑23.26‑27; 15,2‑3; Prov 9,1‑16; 9,1‑6; Sab 8,2‑18.


Ir al inicio de la página4.3.- Referencia Doctrinal.

4.3.1 «Todo el AT, de principio a fin, desde el gran himno a la creación de Génesis 1 hasta el Eclesiástico 51, rezuma poesía de todo tipo: épica y lírica, religiosa y profana, popular y culta, en la forma y en el fondo.» (AANV., La Biblia, La Casa de la Biblia, Madrid 1992, p.1029).

4.3.2. «¿Qué tiene que ver Dios o su Palabra, con los piropos, las zalamerías, los cantos y los versos que se dedican los enamorados? Parece que nada en absoluto. Y, sin embargo, hay en la Biblia un librito que está compuesto precisamente de requiebros, cantos y poemas de amor iguales o parecidos a los de la poesía amorosa popular de todos los tiempos y de todas las culturas: el Cantar de los Cantares. El libro está formado por una serie de cantos, más o menos independientes, pero que guardan entre sí estrechos lazos de parentesco gracias a los estribillos, la repetición de palabras, la reaparición una y otra vez de los mismos temas, etc. Se utiliza un lenguaje cargado de ternura y también de sensualidad y erotismo, y se emplean todas las realidades naturales para expresar el amor: frutos y flores, cervatillos, gacelas, valles y montañas, palomas, vino y miel, la primavera, el huerto y las fuentes y el palacio... El enamorado parece ser un rey, y ella una princesa, la favorita, aunque también aparecen como pastor y pastora o aldeana. Nadie le va a pedir a la poesía la exactitud histórica de una crónica de sucesos» (AA‑VV., La Biblia para jóvenes, EDB, Barcelona 1992, p.1074).

4.3.2. ¿Qué es, para los hombres bíblicos, la sabiduría? Es el arte de moverse por la vida con éxito en todos los aspectos: familiares, económicos, sociales, políticos, e incluso religiosos. El temor de Dios, es decir, una actitud religiosa correcta, es la mejor garantía de felicidad y de éxito en la vida: el temor de Dios es el principio de la sabiduría, que se irá repitiendo insistentemente (Prov 1,7; 9,10; 15,33; Sal 111,10; Job 28,28; Eclo 1,14)» (AA‑VV., Biblia para jóvenes, EDB, Barcelona 1999, p.1092).

4.3.3. «Como base de las ideas sapienciales encontramos un humanismo sano y profundo con unos rasgos muy positivos: una alegría inmensa por el descubrimiento del mundo y su orden, una emoción ante el misterio de la vida humana, una fe humilde y profunda en Dios y un incansable afán en la búsqueda de la sabiduría que, en el fondo, es búsqueda de la felicidad que el Señor quiere para sus criaturas. Esta sabiduría es al mismo tiempo esfuerzo del hombre y don de Dios; está hecha de razón y fe. ... En este sentido los libros sapienciales son los libros más humanos de la Biblia» (AA.VV., La Biblia para jóvenes, EDB, Barcelona 1999, p.1093).

4.3.4. «El tema dominante del libro (de Job) es el sentido del sufrimiento del inocente y las posibles razones que lo justifican. Se trata de una concreción del tema más amplio de la 'retribución', que afirmaba la perfecta justicia de Dios, sancionadora de la conducta del hombre: felicidad y bendición para los justos; infelicidad y maldición para los malvados, en términos exclusivamente intramundanos. Esta solución es la traducción sapiencial de la teología de la alianza presente en los libros históricos y proféticos del AT» (AANV., La Biblia, La Casa de la Biblia, Madrid 1992, p. 1195).

4.3.5. «Es siempre el dolor consecuencia del pecado del hombre? ‑ Y el sufrimiento del inocente? Pero, ¿es que puede el hombre declararse inocente frente a Dios? Estas son algunas de las radicales preguntas que se plantea el autor del libro de Job, una de las obras maestras de la literatura bíblica (y universal) y verdadero culmen de la tradición sapiencial israelita, de la que el libro forma parte. La genialidad de su autor ha convertido al 'pa­ciente Job' de una antigua leyenda oriental en un Job impaciente e inconformista, que pone en tela de juicio las afirmaciones de la teología tradicional sobre los problemas del sufrimiento humano y de la justicia divina; o, lo que es lo mismo, sobre el problema del hombre y el problema de Dios» (AANV., La Biblia, La Casa de la Biblia, Madrid 1992, p.1194).


Ir al inicio de la página4.4.- Nuestro acercamiento a la Palabra.

Salmo 110: Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea/ Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman./ Esplendor y belleza son su obra, su generosidad dura por siempre; ha hecho maravillas memorables: el Señor es piadoso y clemente./ justicia y verdad son las obras de sus manos, todos sus preceptos merecen confianza: son estables para siempre jamás; se han de cumplir con verdad y rectitud.

Salmo 138: Señor, tú me sondeas y me conoces: me conoces cuando me siento y me levanto; de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso./ Todas mis sendas te son familiares; no ha llegado la palabra a mi lengua, y ya, Señor, te la sabes toda. Me estrechas detrás y delante, encubres con tu palma. Tanto saber me sobrepasa; es sublime y no lo abarco./ ¿A dónde iré lejos de tu aliento, a dónde escaparé de tu mirada? Si escalo el cielo, allí estás tú; si me acuesto en el abismo, allí te encuentro.

Salmo 84: Voy a escuchar lo que dice el Señor: 'Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos'. La salvación está ya cerca de sus fieles y la gloria habitará en nuestra tierra./ Alégrense y gocen contigo todos los que te buscan; digan siempre: 'Grande es el Señor', los que desean tu salvación.

Sabiduría: «Amad la justicia los que regís la tierra, pensad correctamente del Señor y buscadIo con corazón entero. Lo encuentran los que no exigen pruebas y se revela a los que no desconfían. Los razonamientos retorcidos alejan de Dios, y su poder, sometido a prueba, pone en evidencia a los necios. La sabiduría no entra en el alma de mala ley ni habita en cuerpo deudor del pecado. El espíritu educador y santo rehuye la estratagema, levanta el campo ante los razonamientos sin sentido y se rinde ante el asalto de la maldad. La sabiduría es un espíritu amigo de los hombres, que no deja impune al deslenguado. Dios penetra en su interior, vigila puntualmente su corazón y escucha lo que dice su lengua. Porque el espíritu del Señor llena la tierra, y, como da consistencia al universo, no ignora ningún sonido» (1,1‑7).

Sabiduría: «¿Qué hombre conoce el designio de Dios, quién comprende lo que Dios quiere? Los pensamientos de los mortales son mezquinos y nuestros razonamientos son falibles; porque el cuerpo mortal es lastre del alma y la tienda terrestre abruma la mente que medita. Apenas conocemos las cosas terrenas y con trabajo encontramos lo que está a mano: ¿pues quién rastreará las cosas del cielo, quién conocerá tu designio si tú no le das sabiduría enviando tu santo Espíritu desde el cielo? Sólo así serán rectos los caminos de los terrestres, los hombres aprenderán lo que te agrada; y se salvarán con la sabiduría los que te agradan, Señor, desde el principio» (9,13‑19).

Job: “El Señor habló a Job desde la tormenta: '¿Has mandado en tu vida a la mañana o has señalado su puesto a la aurora, para que agarre la tierra por los bordes y sacuda de ella a los malvados? ¿Has entrado por los hontanares del mar o paseado por la hondura del océano? ¿Has examinado la anchura de. la tierra? Cuéntamelo si lo sabes todo. ¿Por dónde se va a la casa de la luz y dónde viven las tinieblas?' Job respondió al Señor: 'Me siento pequeño, ¿qué replicaré?; me llevaré la mano a la boca; he hablado una vez, y no insistiré; dos veces y no añadiré nada» (38,12‑16; 40,3‑5).

Salmo 15: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Yo digo al Señor: 'Tú eres mi bien'. El Señor es el lote de mi heredad y mi cáliz, mi suerte está en tu mano./ Bendeciré al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré./ Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.

Salmo 50: ¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos tu santo espíritu./ Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso./ Los sacrificios no te satisfacen; si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias.


Ir al inicio de la página4.5.- Nos preguntamos.

¿Qué preguntas ha suscitado en nosotros el estudio de este Tema?

Anota aquí:

 

 

 

 

ORACIÓN PARA PEDIR LA SABIDURÍA DE DIOS

 

Dios de los padres y Señor de la misericordia,

que con tu palabra hiciste todas las cosas,

y en tu sabiduría formaste al hombre

para que dominase sobre tus criaturas,

y para regir el mundo con santidad y justicia,

y para administrar justicia con rectitud de corazón.

Dame la sabiduría asistente de tu trono

y no me excluyas del número de tus siervos,

porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva,

hombre débil y de pocos años,

demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.

Pues aunque uno sea perfecto entre los hijos

de los hombres,

sin la sabiduría que procede de tí, será

estimado en nada.

Contigo está la sabiduría, conocedora de tus obras,

que te asistió cuando hacías el mundo,

y que sabe lo que es grato a tus ojos

y lo que es recto según tus preceptos.

Mándala de tus santos cielos, y de tu trono

de gloria envíala,

para que me asista en mis trabajos y venga

yo a saber lo que te es grato.

Porque ella conoce y entiende todas las cosas,

y me guiará prudentemente en mis obras,

y me guardará en su esplendor (Sab 9,1‑11).

 


Ir al inicio de la página4.6.- Tomamos algún compromiso.

 

4.6.1. A nivel de Hermandad

 

4.6.2. A nivel personal.

 

Breve Nota bibliográfica:

 

Ir al Inicio de esta página

© Consejo General de HH. y CC.
de la Ciudad de Sevilla
C/ San Gregorio, 26 - Telf.  (+34) 954 21 59 27
41004 - SEVILLA