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Tres Temas de Formación para las Hermandades y Cofradías

 

Tema I: Dios, Horizonte del Hombre.

Tema II: Jesucristo, ayer, Hoy y siempre.

Tema III: La Iglesia en que yo creo.

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Tema I: Dios, Horizonte del Hombre.

1.1. Motivación del Tema.

1.2. Constatamos.

1.3. Referencia Doctrinal.

1.4. Nuestro acercamiento a Dios.

1.5. Nos preguntamos.

1.6. Tomamos algún compromiso.

1.7. Para ampliar nuestros conocimientos.


 

Ir al inicio de la página 1.1.- Motivación del Tema

1.1.1.- La pregunta religiosa e incluso humana más honda y decisiva que se puede plantear y que de hecho se plantea el hombre -también el hombre de hoy- es ésta: ¿existe “algo”, más allá del propio hombre (los propios sentidos, la propia inteligencia, la propia razón, los propios sentimientos y deseos...) y del mundo en el que el hombre está situado? Más aun, ¿existe “alguien” a quien tenga el hombre que referirse por un vínculo esencial de dependencia, de creación? ¿Es inteligible el hombre sin ese “alguien”? ¿tiene fundamento la existencia del hombre sin ese otro “alguien”? ¿cuál es ese fundamento?.

 1.1.2.- Pero si no existe “nada” ni “nadie” más allá del mundo, de la propia vida, de la vida de la sociedad, o si le es imposible al hombre conocer ese “alguien”, ¿cuáles pueden ser las razones fundamentales y definitivas del sentido de la vida del hombre? ¿y de sus comportamientos éticos?

1.1.3.- Y si existe ese “alguien” a quien los creyentes llamamos “Dios”, ese “alguien” que da razón al ser del hombre como criatura y como miembro de la sociedad, ¿qué repercusiones concretas debe tener y está teniendo esa “fe” en la vida y actuación de los creyentes en cuanto personas y en cuanto miembros de la sociedad? ¿No se está demostrando Dios, a partir de la vida de no pocos creyentes, como “alguien”, o mejor, como “algo” completamente inútil y hasta superfluo?


Ir al inicio de la página1.2.- Constatamos

1.2.1.- En nuestra sociedad se van encontrando, de forma creciente e imparable, hombres y mujeres, sobre todo jóvenes, que se declaran abiertamente ateos, agnósticos o indiferentes: es decir, personas que niegan la existencia de Dios (ateos), o afirman la incapacidad del hombre para dar una respuesta afirmativa o negativa en relación con la existencia o no existencia de Dios (agnósticos), o que confiesan con claridad y sin rodeos, que la existencia de ese “alguien” a quien llamamos Dios, “les trae completamente sin cuidado” (indiferentes).

1.2.2.- No hace demasiado tiempo se recurría a Dios para casi todo, y en particular para solucionar no pocos asuntos vitales en la vida del hombre: la salud, las sequías, los problemas laborales, etc... Hoy, gracias al imparable avance de la técnica, de la medicina, de la previsión social, muchos de esos problemas y necesidades, se afrontan desde los recursos y desde las fuerzas puramente humanas: transplantes de órganos incluso difíciles, regadíos, oficinas del INEM, bolsas de trabajo, etc. El hombre moderno cuenta cada vez más, consigo mismo, sin necesidad de recurrir a Dios.

1.2.3.- Por otra parte, algo que produce auténtico “escándalo” a muchos es la existencia del mal, de la enfermedad irreversible, de las guerras, del hambre de tantos inocentes. Se afirma con frecuencia que “si existiera Dios, no habría tantas calamidades en el mundo”: lo que equivale a decir que la existencia del mal, en alguna de las múltiples formas en que se presenta, lleva directamente a la negación de Dios.

1.2.4.- Además, en esta sociedad del bienestar en que vivimos, sociedad preocupada de forma casi obsesiva por la “calidad de vida” conseguida a toda costa, Dios parece estar completamente “desacreditado”. Efectivamente, Dios aparece como un “estorbo”, como un muro de contención del “progreso”; como “algo” completamente “inútil”; como “algo” que pertenece a tiempos de oscurantismo, de miedos, de opresión religiosa, de dominio del clero sobre los hombres y sobre las conciencias.

1.2.5.- No es imposible, por eso, por paradójico que pueda parecer, que, incluso en el seno mismo de nuestras Hermandades, haya miembros que “creyendo en una imagen” del Señor o de la Virgen, no crean de verdad y con todas sus consecuencias prácticas, en la existencia de un Dios personal. A lo sumo, llegan a creer que, después de esta vida, debe existir “algo”, que no saben propiamente decir lo que es.

1.2.6.- En este panorama resulta todavía más desafiante la imagen completamente opaca y oscura que, con no rara frecuencia, damos de Dios los que, confesando nuestra fe en un Dios personal, adoptamos en la vida diaria actitudes y comportamientos que no tienen nada que ver con la fe en ese Dios personal, y que la contradicen frontalmente.

1.2.7.- Efectivamente, entre los mismos bautizados, “teóricamente creyentes”, existen muchas y muy diversas concepciones de Dios:


Ir al inicio de la página1.3.- Referencia Doctrinal.

Evangelio de San Mateo: “Os han enseñado que se mandó: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para ser hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos. Si queréis sólo a los que os quieren, ¿qué premio merecéis? ¿No hacen eso mismo también los recaudadores? Y si mostráis afecto sólo a vuestra gente, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen eso mismo también los paganos? Por consiguiente, sed buenos del todo, como es bueno vuestro Padre del cielo” (Mt 5,43-48).

Evangelio de San Mateo: “Tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede escondida; y tu Padre, que mira escondido, te recompensará. Tú, cuando quieras rezar, entra en tu cuarto, echa la llave y rézale a tu Padre que está escondido; y tu Padre, que mira escondido, te recompensará. Tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para no ostentar tu ayuno ante la gente, sino ante tu Padre que está escondido; y tu Padre que mira escondido, te recompensará” (Mt 6,3-4.6.17-18.

Evangelio de San Lucas: leer y comentar alguna de las parábolas del capít.XV.   

Constitución Gaudium et Spes: “La vocación más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios que lo creó y por el amor de Dios que lo conserva. Y sólo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su Creador” (n° 19).

Constitución Gaudium et Spes: “La Iglesia afirma que el reconocimiento de Dios no se opone en modo alguno a la dignidad humana, ya que esta dignidad tiene en el mismo Dios su fundamento y perfección. Es Dios creador el que constituye al hombre inteligente y libre en la sociedad. Y, sobre todo, el hombre es llamado, como hijo, a la unión con Dios y a la participación de su felicidad’ (n° 21)

Constitución Gaudium et Spes: “Quienes volunta­riamente pretender apartar de su corazón a Dios y soslayar las cuestiones religiosas, desoyen el dictamen de su conciencia y, por tanto, no carecen de culpa. Sin embargo, también los creyentes tienen en esto su parte de responsabilidad. Por que el ateismo, considerado en su total integridad, no es un fenómeno original, sino un fenómeno derivado de varias causas, entre las que se debe contar también la reacción crítica contra las religiones, y, ciertamente en algunas zonas del mundo, sobre todo contra la religión cristiana. Por lo cual, en esta génesis del ateismo pueden tener parte no pequeña los propios creyentes, en cuanto que, con el descuido de la educación religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado más bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión” (n° 19).

Constitución Gaudium et Spes: “El remedio del ateismo hay que buscarlo en la exposición adecuada de la doctrina y en la integridad de vida de sus miembros. A la Iglesia toca hacer presentes y como visibles a Dios Padre y a su Hijo encarnado, con la continua renovación y purificación propias, bajo la guía del Espíritu Santo. Esto se logra principalmente con el testimonio de una fe viva y adulta, educada para poder percibir con lucidez las dificultades y poderlas vencer” (n° 21 ).


Ir al inicio de la página1.4.- Nuestro acercamiento a Dios.

1.4.1.- Situado en el mundo y en la sociedad que nos toca vivir en el umbral mismo del siglo xxi, es preciso tomar completamente en serio la pregunta por el Dios en quien creemos: no podemos ser superficiales dándola por sabida.

1.4.2.- Ahora bien, el Dios en quien cree un cristiano, no es el ‘dios de la filosofía, el ‘dios’ de la metafísica, el ‘dios’ de las religiones primitivas, ni el Dios del Islam, y, ni siquiera, estrictamente hablando, el Dios del Antiguo Testamento. Es el Dios de Jesucristo.

1.4.3.- Una pregunta se impone por consiguiente: ¿Cómo es el Dios de Jesucristo?


Ir al inicio de la página1.5.- Nos preguntamos.

1.5.1.-¿Piensas que entre los cristianos, incluso entre los Cofrades, se ha realizado ya el paso de la visión de un Dios justiciero y del miedo a la de un Dios misericordioso? ¿Ha sido beneficioso este paso? ¿En qué sentido? ¿Con qué resultados?

1.5.2.- Qué es más beneficioso para un acercamiento y una aceptación de Dios en la propia vida: ¿el temor, o el amor? ¿por qué?.

1.5.3.- ¿Encuentras muchas diferencias en la forma de pensar, en las actitudes y comportamientos concretos y reales, entre personas que dicen que “creen en Dios” y aquellas otras que se declaran abiertamente indiferentes, agnósticos o incluso ateos? ¿Cuáles serían alguno de los signos diferenciadores entre el hombre creyente y el que no lo es?

1.5.4.-   ¿Cuáles serían algunas de las consecuencias fundamentales que deberían derivarse en la vida personal de la visión de Dios que nos da el Evangelio?

1.5.5.-   ¿Qué repercusiones puede y debe tener la imagen del Dios de Jesucristo, con las características que se han visto anteriormente, en la vida interna de nuestra Hermandad’? ¿y de puertas afuera?

1.5.6.- ¿Cómo justificarías la afirmación de que “Dios es el fundamento del hombre? ¿en qué sentido lo es? ¿en el campo religioso’? ¿en el campo ético y moral? ¿sólo en el sentido individual? ¿y en el sentido social?

1.5.7.- ¿Tiene ‘derecho’ Dios a hacerse presente en la sociedad desacralizada en que vivimos? ¿por qué? ¿de qué formia? ¿con qué garantías?


Ir al inicio de la página1.6.- Tomamos algún compromiso.

 

 

 


Ir al inicio de la página1.7.- Para ampliar nuestros conocimientos.

 

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