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Vivir de la Palabra de Dios II
Plan de formación para Hermandades y Cofradías
de la Diócesis de Sevilla
Vol. II. Los Evangelios
- INTRODUCCIÓN GENERAL: EL NUEVO TESTAMENTO EVANGELIOS (I)
- II. EL NUEVO TESTAMENTO. EVANGELIOS SEGÚN SAN MARCOS
- III. EL NUEVO TESTAMENTO. EVANGELIOS SEGÚN SAN MATEO
- IV. EL NUEVO TESTAMENTO. EVANGELIOS SEGÚN SAN LUCAS
- V. EL NUEVO TESTAMENTO. EVANGELIOS SEGÚN SAN JUAN
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IV. EL NUEVO TESTAMENTO. EVANGELIOS SEGÚN SAN LUCAS.
3. Hechos de Jesús particularmente significativos en el evangelio según San Lucas.
4. Dichos de Jesús particularmente significativos en el evangelio de Lucas.
5. Para nosotros, hoy, aquí y ahora.
6. Tomamos algún compromiso a partir de este evangelio.
1.1. Entre los evangelios sinópticos, el de Lucas tiene un
atractivo del todo particular tanto por lo riguroso de su investigación y por
lo perfecto de su estructura interna (claramente lineal), como por la
perspectiva en que se coloca ante de la figura de Jesús. Jesús es, para Lucas,
la imagen viva del Dios infinitamente misericordioso que busca amorosamente y
acoge con una paciencia sin límites a los pecadores: a los hijos pródigos por
insensatos que sean, a los alejados, a los desconsolados, a los que han perdido
toda esperanza. 1.2. Esta nota fundamental y característica de su evangelio,
se completa con el otro escrito de Lucas: el Libro de los Hechos de los
apóstoles. Propiamente hablando, el evangelio y el Libro de los Hechos, en la
mente de Lucas son una misma obra en dos volúmenes: en el primero se
recoge el tiempo y la actividad de Jesús desde los inicios de la historia de
Israel hasta la desaparición histórica del propio Jesús, que no solo se vio
libre del influjo de Satanás (4,13; 22,3) sino que estuvo lleno del Espíritu
Santo (3,22; 4,18). En el segundo volumen (el Libro de los Hechos) recoge el
tiempo y la vida de la Iglesia desde el momento mismo en que Jesús desaparece
físicamente de la historia humana y la Iglesia comienza su actividad misionera
a través de la misma historia (Lc 24,50-53; Hch 1,9-11). 1.3. Lucas es, así, el único autor que se centra, de forma orgánica,
sistemática y podríamos decir que hasta científica, en el misterio de Jesús
en su doble vertiente: en la del propio Jesús ("lo que Jesús comenzó a hacer
y a decir desde el principio hasta el día en que subió al
cielo..": Hch 1,1-2), y en la de las comunidades de los seguidores de
Jesús en sus primeros pasos por la historia ("seréis mis testigos...hasta
los confines de la tierra": Hch 1,8). De notar que Lucas habla de lo que
Jesús hizo y dijo: hay que hacer antes que decir!
2.1. Unos datos interesantes. 2.1.1. El autor del tercer evangelio (Lucas) no conoció
personalmente al Señor, ni perteneció al grupo de los primeros apóstoles y
discípulos. No era ni siquiera judío: había nacido en Antioquía. Aparece sin
embargo en conexión con el apóstol Pablo que. lo nombra hasta tres veces
formando parte de sus compañeros de cautividad (Col 4,14; Flm 24; 2Tim 4,11). 2.1.2. Es un cristiano culto, educado en ambientes helenistas
que no solo es médico (Col 4,14), sino que conoce también la literatura de su
época, que escribe en un griego culto, al estilo de los historiadores
contemporáneos, buscando conexiones con la historia pagana e incluso con los
poetas griegos (cf. Lc 2,1-2; 3,1; Hch 17,28). 2.1.3. Al no ser discípulo directo de Jesús, ni formar
parte del grupo de los primerísimos seguidores del Maestro, y al querer
dialogar con los no cristianos en un ambiente cultural romano-helenista, sintió
la necesidad de indagar personalmente lo que se sabía y se decía del Señor.
Así lo hizo. Antes de poner por escrito su testimonio, investigó seriamente
para contrastar los datos que él tenía, con los datos que le ofrecían otras
fuentes que estaban ya funcionando entre los cristianos: no solamente con la
tradición oral transmitida por los testigos oculares, sino también por el
evangelio de Marcos (y posiblemente de Juan), y por las colecciones de dichos
y hechos de Jesús que corrían ya entre las comunidades cristianas. 2.1.4. Merece la pena escuchar sus propias palabras: "Ya
que muchos se han propuesto componer un relato de los acontecimientos que se han
cumplido entre nosotros, según nos los transmitieron quienes desde el principio
fueron testigos oculares y ministros de la palabra, me ha parecido también a
mí, después de haber investigado cuidadosamente todo lo sucedido desde
el principio, escribirte una exposición ordenada, ilustre Teófilo, para que
llegues a comprender la autenticidad de las enseñanzas que has recibido"
(Lc 1,4). 2.2. Estructura general del evangelio de Lucas: 2.2.1. Los 24 capítulos del evangelio de Lucas (si se
exceptúan los dos primeros, llamados "evangelio de la infancia"),
están estructurados alrededor de un único y gran viaje que hizo Jesús desde
Galilea (llamada "de los gentiles"), hasta la ciudad
("santa") de Jerusalén en la que habían muerto (de forma violenta)
muchos Profetas –incluido el Precursor Juan el Bautista (9,7-9)-, y en la que
Jesús (como el mayor de todos ellos), debía igualmente morir de forma violenta
(13,13). La larga y única subida a Jerusalén (9,51; 13,22; 17,11) es
presentada por Lucas más como un "hecho teológico" que como un hecho
meramente físico o histórico de la vida de Jesús. Jerusalén es la ciudad
santa en la que tiene que tener cumplimiento la salvación: es allí donde ha
comenzado la Buena Noticia (el Evangelio) y donde tiene que culminar con las
apariciones y conversaciones del Resucitado (1,5s; 9,31; 13,33; 18,31; 19,11;
24,13-52s). 2.2.2. La contraposición entre Galilea (región que siendo
limítrofe con países no judíos era mal vista por los judíos ortodoxos a
causa de la presencia en ella de gran cantidad de "gentiles" =
"paganos") y Jerusalén (la ciudad santa por antonomasia pero que sin
embargo "mataba a los verdaderos profetas": 11,49- 51), es aprovechada
por Lucas como eje fundamental para el relato de su evangelio. 2.2.3. Sobre esta idea-eje, la estructura del evangelio de
Lucas es relativamente simple: 1). Introducción que comprende: los relatos de la infancia
(1,5 – 2,52). el preludio de la misión (3,1 – 4,13). 2). La misión inicial: el anuncio del Reino (4,14 – 9,50). 3). El largo viaje a Jerusalén (9,51 – 19,28): ocupa casi
el 40% del evangelio de Lucas. 4). La estancia en Jerusalén que comprende: la actividad de
Jesús (19,29 – 21,38). la pasión y muerte de Jesús (22 – 23). el gran
día de la Pascua (24). 2.3. Objetivo central y peculiaridades de este evangelio. 2.3.1. La intención profunda de Lucas en sus escritos, tanto
en el evangelio como en el Libro de los Hechos, es "hacer ver el alcance
universal de la salvación divina, y subrayar que la salvación de Dios está en
Jesús y no en Roma. En esta historia de salvación Lucas distingue tres fases:
el tiempo de la preparación (Israel), el centro del tiempo (Jesús) y el tiempo
de la misión (Iglesia)" (AA.VV., La Biblia, Ed. La Casa de la
Biblia, Madrid 1992, p.1543). 2.3.2. Una característica de la obra de Lucas, sobre todo en
el libro de los Hechos, es, pues, mostrar el universalismo de la obra salvífica
de Jesús. La oferta de salvación plena y definitiva a todos los hombres sin
excepción no es, en la mente de Dios, consecuencia del rechazo del pueblo
elegido frente al mensaje de Jesús, sino una dimensión profunda del propio
mensaje traído por Jesús de parte del Padre misericordioso. Aunque el pueblo
elegido hubiera respondido positivamente a la oferta de salvación de la que
Jesús era portador de parte de Dios, esa salvación hubiera sido ofrecida
igualmente a todos los hombres, pertenecientes o no al pueblo de la Antigua
Alianza. Jesús es – según Lucas- luz y salvación para todos los pueblos
(1,31-32; Hch 4,12). 2.3.3. Lucas tiene, además, una concepción global de la
historia de la salvación. Según esa concepción, "el tiempo de la
promesa (Antiguo Testamento), el hoy de Jesús (el evangelio)
y el tiempo de la Iglesia (los Hechos) presentan una visión
unitaria del único proyecto de salvación concebido por el Dios de la Biblia
para el hombre de todos los tiempos y realizado en Jesucristo, a través del don
y de la presencia del Espíritu Santo en su comunidad-ekklesía". (P.Gironi,
Lucas, en AA.VV., Nuevo Diccionario de Teología Bíblica, Madrid
1990, pp.1076-1077). 2.3.4. Por otra parte, es Lucas el autor que, en el Nuevo
Testamento, pone de relieve constantemente el puesto de auténtico protagonista
que ocupa el Espíritu Santo en la historia de la salvación: tanto en su
evangelio como en el Libro de los Hechos de los Apóstoles. Al Espíritu
atribuye toda la realidad y la obra de Jesús (comenzando por su propia
persona), lo mismo que la existencia y la misión de la Iglesia (en el
evangelio: 1,15-35.41.67; 2,25-27; 4,1.14-18; 10,21; 11,13; 24,49; en el Libro
de los Hechos, las citas son innumerables). 2.3.5. Otra nota igualmente peculiar y característica del
evangelio de Lucas es la atención que presta a la figura de María. Si en el
Nuevo Testamento se pueden contar hasta 152 versículos referidos a María, la
Madre del Señor, la mayor parte de ellos –89 versículos- se encuentran en el
evangelio de Lucas. Gracias a la obra de Lucas conocemos, en particular, la
Encarnación del Verbo de Dios en el seno de María por obra del Espíritu, la
visita de la Virgen a Isabel, el nacimiento de Jesús y la adoración de los
pastores, la Presentación de Jesús y la profecía de Simeón sobre Jesús y
sobre la propia María, la voluntaria pérdida de Jesús en el templo a los doce
años y la presencia de María entre los discípulos en la espera de
Pentecostés. Otros datos marianos los tiene en común con Marcos y con Mateo. 2.3.6. En este contexto mariano es digno de poner de relieve
la atención que en el evangelio de Lucas presta Jesús a la mujer. Es el
evangelista que no solo presenta una colección de mujeres de singular relieve
en la historia de la salvación (Isabel, la profetisa Ana...), no solo está
atento a los milagros (físicos o morales) que Jesús realizó sobre algunas
mujeres, sino que las presenta formando parte, como verdaderas
"discípulas", del grupo que había formado aquel peculiar Rabino
para formar comunidad con él y enviarlos a predicar (7,12-15.36-50; 8,1-3;
10,38-42; 13,10-17; 18,1-8; 23,27-31). 2.3.7. El relato que hace Lucas de la institución de la
Eucaristía por Jesús en la última Cena (22,14-38), tiene sus peculiaridades
en relación con los de Marcos y Mateo. La formulación de Lucas reproduce la
que hace Pablo en su primera Carta a los Corintios (1Cor 11,23-25): una
formulación literaria más completa tanto en lo referido al pan como en lo
referido al vino. Después de recordar la antigua pascua, Jesús manda a los
discípulos repetir el gesto de su entrega: "en memoria mía". Con ello está
instaurando una Pascua Nueva que, por una parte, tiene un indudable sentido
sacrificial, al ser una Alianza que se realiza "en la sangre" de
Jesús, como la Antigua del Sinaí se realizó también con la sangre rociada
sobre el altar (Ex 24,3-8); y, por otra, tiene un indudable sentido existencial
puesto de relieve por Lucas en la admirable lección de Jesús sobre la actitud
de servicio sencillo y generoso que tienen que tener todos sus seguidores
(22,24-30), y sobre la misión de Pedro de confirmar en la fe a los demás
hermanos (22,31-34). 2.3.8. En la obra de Lucas (tanto en el evangelio como en el
Libro de los Hechos) se encuentran tres temas, que, aun estando presentes
en los otros dos evangelios sinópticos, son, de alguna forma, peculiares del
tercer evangelista: ellos son, la oración, la riqueza/pobreza y
la misericordia. - Lucas es particularmente sensible al tema de la oración.
Es el evangelista que presenta un mayor número de veces a Jesús en oración:
en el bautismo (3,21), retirado en lugares solitarios (5,15-16; 9,29; 11,1),
pasando una noche entera en oración antes de elegir a los doce (6,12), orando
intensamente en el huerto de los olivos (22,40-45) o en la cruz pidiendo perdón
al Padre por sus verdugos (23,34). La vida personal de sus seguidores debe estar
igualmente marcada por la oración: les enseña a orar pidiendo ante todo el don
del Espíritu Santo (11,1.5-8); les invita a orar constante y confiadamente
(11,9-13; 18,1ss) sobre todo en momentos de dificultad (22,40); a orar con la humildad de
Pedro (5,8) o del publicano (18,9-14). También la comunidad cristiana tiene que
tener una actitud de oración asidua, como fuente de donde saca toda su fuerza
para no desfallecer en el amor a los demás (Hch 1,24; 2,42; 3,1; 4,24-30; 6,6). - Lucas es igualmente sensible al tema de la riqueza/pobreza.
Tanto en el evangelio como en el Libro de los Hechos, para Lucas la riqueza es
una trampa mortal para el hombre. Es una trampa porque, si por una parte,
parece dar al hombre la fortaleza y la estabilidad más grande en la vida, por
otra es de una fragilidad total y absoluta (12,13-21); si parece hacer feliz al
que la posee, crea diferencias inaceptables entre los hombres (16,19-31); aunque
dé cierta seguridad, llega a convertirse en una auténtica
"idolatría" que impide la fidelidad a Dios y a su Proyecto (12,41-53;
16,11-13; 21,34-36). Por el contrario, el evangelio acogido y vivido con
sinceridad
de corazón lleva siempre a una actitud de pobreza (no en el sentido
sociológico sino evangélico): es decir, al doble gozo de poner la confianza
plena solo en Dios, y de compartir con los hermanos: "la comunidad de los
creyentes lo tenían todo en común, vendían las posesiones y haciendas, y las
distribuían entre todos según las necesidades de cada uno" (Hch 2,44-45),
de forma que no sólo "tenían un solo corazón y una sola alma" (Hch
4,32), sino que "no había entre ellos indigentes" (Hch 4,34). - En tercer lugar, en Lucas es fundamental, sobre todo en el evangelio, el
tema de la misericordia. Si en todos los evangelios, incluido el de Juan,
la misericordia de Dios hecha realidad personal en Jesús tiene una relevancia
particular, en el de Lucas adquiere la importancia de una categoría teológica.
La relación de Jesús con los pecadores, con los marginados y excluidos de la
sociedad, con los pobres, con los insignificantes socialmente hablando, es de
una evidencia tal, que desde tiempos muy antiguos es conocido este evangelista
como "el escriba de la mansedumbre y misericordia de Cristo" (Dante).
Jesús definió su misión como "haber venido a buscar y salvar lo que
estaba perdido" (19,10). Desde ahí se explican la invitación a "ser
misericordiosos como el Padre es misericordioso" (6,36), la parábola del
buen samaritano (10,30-37), las tres parábolas del capítulo 15, y hasta la
"escandalosa acusación" de ser "amigo de publicanos y
pecadores" (7,34). Jesús manifestó constantemente, según Lucas, una
misericordia y una atención del todo particular hacia aquellos a los que la
sociedad consideraba como "perdidos".
3.1. 1,39-45: Visitación a su prima Isabel. 3.2. 2,39-52: Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce
años. 3.3. 4,16-22: Presentación de Jesús en la sinagoga de
Cafarnaún. 3.4. 7,11-17: Resurrección del hijo de la viuda de Naím. 3.5. 15,4-7: La oveja perdida y encontrada.
1.- Motivación del Tema
4.1. 5,33-39: Vino nuevo en odres nuevos.
4.2. 6,36-38: Misericordia con todos.
4.3. 8,4-15: Parábola del sembrador.
4.4. 11,9-13: Eficacia de la Oración.
4.5. 12,13-21: No acumular riquezas.
5.- Para nosotros, hoy, aquí y ahora
5.1. ¿Qué actualidad pueden tener esos hechos de Jesús, hoy?
5.2. ¿Qué actualidad pueden tener esos dichos de Jesús, hoy?
6.1. A nivel personal. 6.2. A nivel de Hermandad.
A.George, El Evangelio según San Lucas, Cuadernos
Bíblicos 3, Estella 1991. V.Fusco-P.Gironi, Lucas, en AA.VV., Nuevo
Diccionario de Teología Bíblica, Madrid 1990, pp.1066-1077.
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