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Vivir de la Palabra de Dios II
Plan de formación para Hermandades y Cofradías
de la Diócesis de Sevilla
Vol. II. Los Evangelios
- INTRODUCCIÓN GENERAL: EL NUEVO TESTAMENTO EVANGELIOS (I)
- II. EL NUEVO TESTAMENTO. EVANGELIOS SEGÚN SAN MARCOS
- III. EL NUEVO TESTAMENTO. EVANGELIOS SEGÚN SAN MATEO
- IV. EL NUEVO TESTAMENTO. EVANGELIOS SEGÚN SAN LUCAS
- V. EL NUEVO TESTAMENTO. EVANGELIOS SEGÚN SAN JUAN
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III. EL NUEVO TESTAMENTO. EVANGELIOS SEGÚN SAN MATEO.
3. Hechos de Jesús particularmente significativos en el evangelio según San Mateo.
4. Dichos de Jesús particularmente significativos en el evangelio de Mateo.
5. Para nosotros, hoy, aquí y ahora.
6. Tomamos algún compromiso a partir de este evangelio.
1.1. El evangelio de Mateo es, sin duda alguna y desde muy
pronto entre los cristianos, el evangelio más conocido, el más citado y
comentado, el más usado en la liturgia de la Iglesia y, por todo ello, el más
popular. Su carácter catequético e integrador de diversas corrientes dentro
del primitivo cristianismo, hizo que fuera, efectivamente, el evangelio más
conocido y familiar para los creyentes. 1.2. En contraposición con Marcos, (un evangelio más
pintoresco, vivo y hasta algo primitivo), y también con el evangelio de Lucas
que –como se verá en el Tema siguiente- es un evangelio escrito sobre todo
desde la experiencia de la misericordia divina, el evangelio de Mateo presenta
una figura de Cristo solemne y majestuosa. Es un evangelio rico en enseñanzas,
con una inequívoca dimensión ética, con una experiencia de Iglesia más
explícita y con una estructura interna más clara y orgánica que los otros dos
evangelios sinópticos. 1.3. El evangelio de Mateo tiene el gran interés de ser –entre
los sinópticos- el que hace la reflexión cristológica más importante,
presentando a Jesús como el "nuevo Moisés", muy superior por
supuesto al Moisés histórico que, para los judíos, también para los judíos
convertidos al cristianismo, era el culmen del hombre escogido por Dios en su
doble condición de "guía" del Pueblo de Israel, y de
"mediador" de la voluntad divina al entregarle de forma personal las
tablas de la Ley. 1.4. Tiene además este evangelio el atractivo de ofrecer
unos elementos particularmente interesantes en relación con la realidad
"iglesia", presente y actuante ya en la historia. Después de la
primera generación de seguidores y discípulos de Jesús, la comunidad
cristiana había comenzado a experimentar las dificultades internas que se dan
en todo grupo humano: el cansancio, la relajación, cierto abuso de poder, la
indiferencia, etc. La pertenencia a la Iglesia comenzó a vivirse más como
"cosa de privilegiados", que como una "llamada personal" que
compromete y responsabiliza seria y profundamente al que responde a ella
(7,21-23). 1.5. Este evangelio tiene igualmente el interés de ser el que ha subrayado
de forma particular la dimensión escatológica en que vive la Iglesia. La
Iglesia está "de camino", y por consiguiente. debe velar
constantemente para realizar una permanente conversión y renovación, para
asegurar la recompensa prometida por el Señor, para no tener que ser expulsada
a las tinieblas donde hay llanto y rechinar de dientes, etc.. La de Mateo es una
Iglesia más lanzada en esperanza al futuro, que segura y asentada en la obra
realizada por Jesús. 2.1. Unos datos interesantes. 2.1.1. Siguiendo una costumbre de la época según la cual
para darle prestancia a una obra literaria se la atribuía a algún autor
importante por alguna razón, este evangelio se le atribuyó al apóstol Mateo:
aquel que estando a la mesa cobrando los impuestos, fue llamado personalmente
por Jesús, y ante cuyo llamamiento lo dejó todo al instante y, lleno de
alegría, organizó un banquete en su honor. Un banquete, por cierto, en el que
había otros muchos convidados y no ciertamente de buena fama y reputación:
pecadores y cobradores de impuestos como el mismo Mateo (9,9-13). 2.1.2. Sin embargo, los datos del evangelio persuaden de que
el autor material del evangelio no es el apóstol Mateo, sino un cristiano de
origen judío, perteneciente a la segunda generación cristiana, perfecto
conocedor del Antiguo Testamento, que escribió en griego el texto entre los
años 80 y 90 en la ciudad de Antioquía de Siria en la que existía una amplia
colonia judía destinataria del texto del evangelio. 2.1.3. Mateo usa habitualmente la expresión "Reino de
los cielos" en lugar de "Reino de Dios". Escribiendo para una
comunidad cristiana procedente en su mayor parte del judaísmo, el autor se
cuida mucho de nombrar a Dios por su propio nombre: Jehová. Recordando
el segundo Mandamiento de la Ley ("no tomarás el nombre de Dios en
vano"), los judíos habían acortado el nombre de Dios (les parecía
demasiado largo) y usaban habitualmente el nombre de Yahvéh, que en
hebreo consta de cuatro consonantes con las que se quiere espiritualizar lo más
posible el nombre de Dios. Así buscaban la forma de obviar la
"profanación" del nombre de Dios, prohibida en el segundo
Mandamiento. 2.1.4. Cuando Mateo habla, por consiguiente, de "Reino
de los cielos", no está hablando de lo que nosotros habitualmente llamamos
"el cielo", "la gloria", ni de una realidad que esté más
allá de las nubes o de la vida real y concreta del cristiano, sino del Proyecto
que Dios tiene sobre la humanidad: un Proyecto de Fraternidad universal que,
iniciado en este mundo, está llamado a hacerse pleno y definitivo en el
"más allá" de este mundo. En el horizonte de este Proyecto se
explica perfectamente la afirmación de Jesús en el evangelio de Mateo:
"no llaméis a nadie padre sobre la tierra, porque uno es vuestro Padre,
el del cielo; y todos vosotros sois hermanos" (23,8). 2.2. Estructura general del evangelio de Mateo: 2.2.1. El evangelio de Mateo (que comprende 28 capítulos)
puede describirse como un drama en siete actos, articulados en dos tiempos: unos
Hechos (sobre todo milagros), que preparan introducen e iluminan otros tantos
Discursos de Jesús (cinco), destinados a orientar a sus discípulos y
seguidores hasta el momento en que Él vuelva al final de los tiempos: 1). El evangelio de la Infancia de Jesús: 1,1-12 – 2,1-23. 2). La promulgación del Reino de los cielos (de Dios). A). Hechos: 3,1-17; 4,1-25. B). Discurso: 5,1-48; 6,1-34; 7,1-29 (Las Bienaventuranzas). 3). La predicación del Reino de los cielos (de Dios). A). Hechos: 8,1 – 9,37. B). Discurso: 10,1-42 (Enseñanzas y consignas a los
discípulos enviados). 4). El misterio del Reino de los cielos (de Dios). A). Hechos: 11,1-30; 12,1-50. B). Discurso: 13,1-52 (Las parábolas del Reino). 5). La Iglesia, primicias del Reino de los cielos (de Dios). A). Hechos: 13,53-58; 14,1-36; 15,1-39; 16,1-28; 17,1-27. B). Discurso: 18,1-35 (Enseñanzas a la comunidad cristiana). 6). Próxima venida del Reino de los cielos (de Dios). A). Hechos: 19,1-30; 20,1-34; 21,1-46; 22,1-46; 23,1-39. B). Discurso escatológico: 24,1-51; 25,1-46 (La venida
definitiva del hijo del Hombre) 7). Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús: 26,1-75; 27,1-
66; 28,1-20. 2.3. Objetivo central y peculiaridades de este evangelio. 2.3.1. El centro del evangelio de Mateo lo constituye sin
duda alguna la predicación e instauración, por parte de Jesús, del Reino de
Dios (de los cielos) entre los hombres. Es el verdadero hilo conductor de
todo el evangelio. Por su predicación, comienza Jesús la actividad mesiánica;
la certeza de su llegada es lo que da solidez, fuerza y sentido a toda la vida
de Jesús; constituye el centro y núcleo de lo que tienen que predicar sus
discípulos a todos los hombres; plantea a los hombres la necesidad de hacer una
opción fundamental en sus vidas si quieren ser, de verdad, discípulos suyos: el
Reino de Dios. 2.3.2. Mateo, nombre de un cristiano que escribe para judíos
convertidos al cristianismo, establece un vínculo claro y significativo con el
antiguo Israel: su evangelio se abre con la genealogía de Jesús
(1,1-17), reiterando después constantemente (hasta cincuenta veces), a modo de
estribillo, la expresión "para que se cumpliera la Escritura" (1,22;
2,5s.15.18.23; 3,3; 4,12-16; 8,17; 12,17-21; 13,35; 21,4; 27,9s). No obstante,
tuvo buen cuidado de aclarar, contraponiéndolas con rasgos bien definidos,
tanto la figura de Jesús respecto de personajes importantes del Antiguo
Testamento en particular frente a Moisés, como la realidad de la Iglesia
cristiana en relación con la sinagoga judía. Jesús es "el nuevo
Moisés", como la Iglesia es "el nuevo Pueblo de Dios": entre
ambas realidades existe continuidad pero también radical novedad. 2.3.3. Igualmente característica del evangelio de Mateo es
la proyección hacia el futuro: un futuro que había comenzado con la Iglesia
que el evangelista y sus contemporáneos estaban ya viviendo y a la que presenta
comprometida a llevar el mensaje salvador de Cristo, el Señor, a todos los
hombres: hasta los confines de la tierra y hasta el final de los siglos
(28,16-20). Ante el rechazo de Israel, Jesús forma un Nuevo Pueblo que será el
Nuevo Israel, que dará a su tiempo los frutos que el viejo Israel no dio
(21,43) y que deberá hacer llegar la buena noticia a todos los hombres de todos
los tiempos (28,16-20). 2.3.4. El evangelio de Mateo se caracteriza, de forma
particular, por estos tres rasgos: En primer lugar por "su afecto apasionado por el Jesús
terreno. Para el evangelista, la historia de Dios con los hombres se
concentra y se realiza en la historia y en la enseñanza del hombre Jesús. Para
conocer a Dios y su proyecto de liberación, para acercarse a Cristo vivo, el
único camino posible es ponerse a escuchar y a seguir a Jesús en la
tierra" (J.Zumstein, Mateo el teólogo, Cuadernos Bíblicos 58,
Estella 1987, p.61). El Jesús de Mateo es, por antonomasia, el Hijo de Dios:
así aparece desde su infancia (1,18-25; 2,15), así lo identifica la voz
del cielo tanto en el bautismo (3,17) como en la transfiguración (17,5), así
le reconocen no solo los discípulos (14,33; 16,16) sino el mismo centurión en
la cruz (27,54). Es particularmente significativo que cuando sus adversarios
quieren cuestionar su identidad, recurren precisamente a esta expresión (4,36;
27,40.43). El segundo rasgo es "el acento ético que da a
su relato. La enseñanza de Jesús es una palabra que compromete por completo la
vida de su destinatario. El Dios anunciado por el Cristo de Mateo declara una
voluntad que exige obediencia y fidelidad. (...) La fe, vivida en adelante a
través de la vida diaria, se encarna y se traduce en un hacer. Esta
dimensión ética necesaria de la adhesión a Jesús supone una advertencia para
la Iglesia" (J.Zumstein, l.c.). A la luz de este exigente compromiso ético
es preciso interpretar la afirmación de Jesús según la cual Él ha venido a
"dar cumplimiento a la Ley y no a abolirla" (5,17-19). Jesús vino a
llevar la Ley a su plenitud, es decir, a entenderla y vivirla como camino para
realizar plenamente la voluntad de Dios, que no es otra que la construcción de
su Reino: la fraternidad universal. "Condensada en el amor, que ya
era central en el Antiguo Testamento (7,12; 9,13; 12,7; 22,34-40; 23,23;
25,31-46), la Ley no queda disminuida, sino que manifiesta ahora, en la
interpretación que le da Jesús, toda la radicalidad de sus exigencias" (V.Fusco,
Mateo, en AA.VV., Nuevo Diccionario de Teología Bíblica, Madrid
1990, p.1152). Finalmente, el evangelio de Mateo se caracteriza por "su recurso
constante al Antiguo Testamento: Mateo cita 50 veces el Antiguo
Testamento frente a las 23 de Marcos y las 23 de Lucas. "La incredulidad de
Israel y su castigo no borran la historia de Dios con su pueblo ni el Libro que
la atestigua. Al contrario, el destino y la enseñanza de Jesús no pueden
comprenderse más que sobre el fondo del Antiguo Testamento, más que como su
cumplimiento y su instauración plena en la historia de los hombres" (...)
"Al establecer así firmemente este vínculo, Mateo hace de la Biblia de
Israel el Antiguo Testamento (J.Zumstein, l.c.). 3.1. 3,3-17: Bautismo de Jesús. 3.2. 8,23-27: Tempestad calmada. 3.3. 14,13-16: Dadles vosotros de comer. 3.4. 18,21-35: Perdón de las ofensas. 3.5. 28,16-20: El Resucitado envía a los discípulos al
mundo entero. 4.1. 5,13-16: Sois la sal de la tierra y la luz del mundo. 4.2. 6,24-26: Dios o el dinero. 4.3. 12,46-50: El verdadero parentesco de Jesús. 4.4. 16,21-26: Anuncio de la pasión, muerte y resurrección. 4.5. 25,31-46: El Juicio final. 5.1. ¿Qué actualidad pueden tener esos hechos de
Jesús, hoy? 5.2. ¿Qué actualidad pueden tener esos dichos de Jesús, hoy? 6.1. A nivel personal. 6.2. A nivel de Hermandad.
J.Mateos-F.Camacho, El evangelio de Mateo, Madrid
1981. M.Dumas, El Sermón de la montaña (Mateo 5-7),
Cuadernos Bíblicos 94, Estella 1998. P.Le Poittevin-E.Charpentier, El evangelio según san
Mateo, Cuadernos Bíblicos 2, Estella 1984 6 .
1.- Motivación del Tema
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