Numero 716 - Octubre 2018

 

Sumario

   
579 Editorial
 

Victoria coronada

 

581 Tribuna
 

Dolores y Victoria
Emilio José Balbuena Arriola

La actualidad de la fe en España
Javier Ramos Sáez

 

582 Del Consejo
 

Antonio Piñero y Francisco Vélez anuncian sus candidaturas a la presidencia del Consejo
XIX Simposio sobre Hermandades de Sevilla y su provincia
Charo Padilla y Fernando Vaquero, pregonera y cartelista de la Semana Santa
II Curso de formación para formadores

 

584 Noticias
 

Exaltación. El 18 de noviembre, regreso a Santa Catalina
Plazuela Salvador Dorado «El Penitente»
Amor. Culto extraordinario
Gitanos. Bendecida la nueva casa de la hermandad
Buen Fin. Retirada del culto de la dolorosa para su examen y diagnóstico
Cerro. Frustrada procesión por el LXXV aniversario parroquial
Divina Pastora de Triana. Reposición al culto de la Virgen
Baratillo. Hermanamiento con La Esperanza de Triana
Pino Montano. Restauración del Señor
Estudiantes. Traslado del Cristo para su intervención
Panaderos. Donación para la Virgen
Padre Pío. Reformas en las capillas
Juncal. Nuevos retablos cerámicos
Silencio. Restaurado el Cristo de la Buena Muerte
Dulce Nombre. Reabierta al culto la capilla
Sed. Restauración y reforma del juego de ciriales

 

590 Formación
 

La presencia real de Cristo en la Eucaristía
Javier Ramos Sáez

Hablar de presencia real en el banquete pascual de Cristo no es un asunto baladí sino de manifiesta con toda un hondura un carácter esencial propio de la idiosincrasia eclesial católica. A lo largo de la historia, esta cuestión se ha puesto en evidencia al amparo de la complicidad de algunas corrientes de origen cristiano que al mismo tiempo han ido desligándose progresivamente de la ortodoxia que rige el primado que recae en el obispo de Roma.

 

591 Convocatorias
   
  Coronación canónica de María Santísima de la Victoria
   
594 Noticias
 

Cigarreras. La Virgen de la Victoria será coronada el próximo 13 de octubre

 

596 Reportaje
 

Estrenos para una coronación
Rafael Jimenez Sampedro

La celebración de una coronación suele traer consigo diversas novedades patrimoniales, sobre todo por el deseo de fieles y devotos de efectuar presentes a la imagen con motivo de tan magno acontecimiento. En el caso de la Virgen de la Victoria, algunas piezas se van a sumar al ajuar de la imagen, otras se han remozado y también se recordará en el cortejo el histórico hecho de manera adecuada.

 

598 Arte
 

La Virgen de la Victoria
José Manuel López Bernal

El 15 de agosto de 1628 se otorga escritura de concierto a favor del presbítero Melchor de Andrade, que poseía una capilla de su mayorazgo en la iglesia del Señor San Pedro. En este acto es cuando vemos aparecer por vez primera hasta el momento documentalmente el título de la hermandad incluyendo a la Virgen de la Victoria: «Sagrada Columna y Azotes de Nuestro Señor Jesucristo y Madre de Dios de la Victoria y Lágrimas de Nuestro Patrón y Apóstol San Pedro». En la citada escritura se aprueba que la hermandad podría tener «las imágenes» (en plural) en la capilla.

La corona de María Santísima de la Victoria
Francisco de Borja Monclova Suárez

«Cruz de guía tallada y dorada, estandarte, Corona de plata sobredorada para la Virgen de la Victoria y toca de sobremanto, de malla y oro, para la misma”. Con este anuncio que encontramos en el diario ABC del martes 26 de marzo de 1968, concerniente a la exposición de estrenos de las cofradías para la Semana Santa de ese mismo año, que se celebró en dicha Cuaresma en la antigua iglesia de San Hermenegildo, tenemos la primera noticia pública de la corona de salida de María Santísima de la Victoria. Esta pieza, que en este año cumple su cincuentenario desde que fuera utilizada por la imagen por primera vez, será también el próximo 13 de octubre protagonista fundamental de la coronación canónica que esta dolorosa va a recibir, pues será con dicha presea con la que se lleve a cabo tal ritual”

El paso de palio de la Virgen de la Victoria
Rafael Jimenez Sampedro

Desconocemos el momento exacto en que la Hermandad de las Cigarreras incorpora el paso de la Virgen de la Victoria a su cortejo, aunque no debió distar mucho de sus primeros años, al fecharse la ejecución de su titular mariana en el primer tercio del siglo XVII. Por José Manuel López Bernal, examinando documentación del archivo de la hermandad, conocemos algo de cómo procesionaba en los siglos XVII y XVIII. Así, un expediente para el traslado de la hermandad de la parroquia de San Pedro al convento de los Terceros en 1674 menciona la existencia de un palio, que la corporación guardaba en el cercano convento de Santa Inés, por falta de espacio. Ese mismo año, la escritura pública de censo suscrita con los frailes franciscanos terceros alude a la existencia del palio, al comprometerse la comunidad en una de las estipulaciones a que seis religiosos llevasen las varas del palio, lo cual indica que el mismo se portaba por fuera por los mencionados seis frailes, y se trataba de unas andas de pocas dimensiones.

La imagen de Nuestro Padre Jesús del Dolor, el escultor Joaquín Bilbao Martínez y la Cofradía de las Cigarreras
Enrique Guevara Pérez

El 9 de abril de 1916, Domingo de Pasión, era bendecida la imagen de Joaquín Bilbao por parte del que fuera canónigo de la catedral hispalense y destacado promotor de la coronación canónica de la Virgen del Rocío, de cuya efeméride ahora celebramos su centenario, Juan Francisco Muñoz y Pabón; y justamente unos días después a dicha consagración, concretamente el 15 de abril, víspera del Domingo de Ramos de aquel año, era publicado un reportaje alusivo a dicha obra de Cristo para la Semana Santa sevillana en las páginas de la revista madrileña La Esfera.

 

620

Literatura

 

Dos escritos de 1916 sobre la Hermandad de las Cigarreras y el estreno del Cristo del Dolor de Joaquín Bilbao
Juan Manuel Labrador Jiménez

Tanto Eugenio Noel como Muñoz y Pabón, propulsor de la imagen, relataron por
escrito lo que supuso en aquel momento este nuevo Cristo.

 

624

Historia

 

El libro de reglas de 1569 de la Hermandad de las Cigarreras
David Granado Hermosín

La Hermandad y Cofradía del Señor Atado a la Columna y Azotes, actual Hermandad de las Cigarreras, se fundó, según el cronista Bermejo y Carballo, en 1563 en el convento de San Benito, de la Orden de Calatrava. Será este mismo cronista quien nos de la primera noticia acerca del libro de reglas, el cual fue aprobado el 16 de mayo de 1569 por don Cristóbal de Padilla, provisor en sede vacante, y por su notario Francisco Aragonés, haciendo un breve resumen de sus diecinueve capítulos y de sus dos añadidos (uno en 1610 y otro en 1611).
Desde entonces, todos los historiadores y cronistas posteriores se basaron en las noticias dadas por Bermejo Carballo: Almela Vinet (1899), Pérez-Porto (1908) y Montoto (1946), principalmente. Durante el pasado siglo XX se descubrió dicho libro, dando cuentas de ello Hernández Parrales, a la sazón archivero del Arzobispado, y quien lo publicó en las páginas de este mismo Boletín de las Cofradías de Sevilla en 19655. En dicho artículo transcribió casi en su totalidad algunos de los capítulos que, a su parecer, le parecieron más interesantes. Desde entonces, el libro se dio por desaparecido con varios intentos por hallarlo, pero sin éxito. Gracias al estudio de la documentación custodiada en el Archivo General del Arzobispado de Sevilla para la tesis doctoral que estoy realizando sobre cofradías penitenciales he podido encontrar y redescubrir estas primeras reglas de la
Hermandad de la Sagrada Columna y Azotes de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de la Victoria.
En concreto se ubica en la sección Justicia, en la serie de pleitos ordinarios relativos a hermandades y cofradías, legajo 13025, expediente 77, inventariado con el título de «Libro de regla de la Cofradía del Señor atado a la Columna de Sevilla, 1569».

Las cigarreras visitan al rey Alfonso XIII
José María Lobo Almazán

Conocida es de sobra la relación que desde antiguo viene teniendo la Hermandad de las Cigarreras con la Casa Real española. Los duques de Montpensier fueron hermanos mayores. La reina Isabel II «Hermana Especial Protectora», «Hermana Mayor Honoraria Perpetua» y «Camarera Mayor y Perpetua de la Virgen de la Victoria», al igual que «Camareras de la Virgen de la Victoria» fueron las infantas Pilar, Eulalia y Paz de Borbón; aceptando también la reina regente el 5 de mayo de 1894 el cargo de hermano mayor efectivo para su hijo Alfonso XIII, y consolidando de esta forma una situación que llega hasta nuestros días.
Alcanzada la mayoría de edad por parte del monarca y antes de ser coronado, la junta de gobierno de la hermandad acuerda hacerle llegar el título concedido años atrás y obtener su aceptación, para lo cual consensuan fuese una comisión formada
por cuatro cigarreras acompañadas por algún que otro miembro de la mesa de gobierno.

La Victoria coronada
Francisco Javier González García

Sevilla presenciará una nueva coronación canónica de una dolorosa titular de una de las hermandades que componen la nomina cofradiera entre las de penitencia, en este caso tal distinción recae en la imagen de María Santísima de la Victoria, venerada titular de la Cofradía de la Columna y Azotes, más conocida en el plano popular como las Cigarreras por su histórica vinculación con la Fábrica de Tabacos, siendo la quinta imagen de Nuestra Señora que con tal advocación se corona en nuestro país, y segunda entre las dolorosas, es por lo que en este trabajo queremos dar a conocer el breve catálogo de simulacros de la Virgen María que con la título recibieron tal distinción canónica, un título que en nuestro país por tradición hunde sus raíces en tiempos de los Reyes Católicos como veremos a continuación, aunque de manera definitiva queda instituida como festividad de la iglesia en occidente en la Edad Moderna a partir de la victoria de la Liga Santa, frente a los turcos en Lepanto el siete de octubre de 1571, si bien para ser justos las primeras referencias a la Victoria referida a la Madre de Dios la encontramos en la Iglesia oriental, en las llamadas Panaglia Nicopoia, de orígenes medievales, con la iconografía de la Virgen sentada o estante como trono de Cristo sujetando al Divino Infante en su regazo con las dos manos, una iconografía que a la postre, triunfará dentro del grupo de advocaciones letíficas y, por extensión, con el paso del tiempo su título pasará como tantos otros a las dolorosas con ejemplos muy significativos en nuestra comunidad autónoma entre las que han recibido la distinción de ser coronadas canónicamente, como próximamente recaerá tal distinción en la imagen sevillana de María Santísima de la Victoria de la Hermandad de la Columna y Azotes.